No olvidamos el 2014
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Porqué la película “Desde Rusia” supera ampliamente “Mr. No”

Hay varias razones por las cuales creo que Desde Rusia… supera ampliamente a Dr. No.
Por un lado, Connery está más compenetrado con el personaje. Su interpretación es menos brusca, más suave, más smooth como dicen los americanos. Por otro lado, ya se empiezan a armar algunas de las escenas porno que veremos en toda la serie: la presentación del cañón del arma (tomada de los títulos de Dr. No), un teaser (aunque aquí todavía no es esa mini – película o secuencia de acción trepidante como sí nos presentará Goldfinger), títulos con chicas desnudas en penumbras y posiciones eróticas, presentación de armas a cargo de Q, coqueteo con Monneypenny…
Desde Rusia… empieza a armar la fórmula. Es cierto, aún no llegamos al Bond – producto; sigue siendo más emparentado con las películas habituales de espías. Pero la trama acá realmente atrapa al espectador, precisamente porque la base literaria es superior a Dr.No: mejores diálogos y personajes. El guión está más pulido y porque, sobre todo, el argumento no exige un gran despliegue de producción, cosa que sí necesitaba Dr. No y evidenciaba sus carencias presupuestarias. Al haber menos acción y más diálogos, estos deben ser chispeantes, ocurrentes, interesantes, hecho que se da fortuitamente y la hace un producto más sólido.
¿De qué va la trama ?
Seguro no va de porno. :) En el teaser, vemos un doble de Bond asesinado. A diferencia de la novela, donde era SMERSH (la organización rusa que se encargaba de liquidar agentes extranjeros), el guión nos deriva a que SPECTRE (organización dedicada al soborno, extorsión y terrorismo internacional) decide vengar la muerte de su colaborador el doctor Julius No, a quien vimos en la primer película. Este cambio se debe, por un lado,a intentar dar coherencia a ambos films (y proyectar los siguientes), no implicando directamente a los rusos como villanos. Por el otro lado, las películas no son filmadas en el mismo orden que Fleming escribió las novelas, pues sus libros también se iban emparentando con la novela anterior. De hecho, Dr. No es el relato inmediatamente posterior a Desde Rusia…, y el buen doctor trabajaba para los rusos.
También vemos (fugazmente) al hombre del gatito. No es Connery, amigos, sino Blofeld, visto de espaldas, quien encarga a su colaborador Kronsteen (un gran ajedrecista, referenciado como alguien que vive inventando y puliendo planes), que pergueñe un complot para atraer a Bond a una trampa. La misma será llevada a cabo por una doble agente, la ex – jefa de la KGB Rosa Klebb (ominosa actuación de Lotte Lenya), quien enrolará a una chica (Tatiana Romanova, en una muy débil interpretación de Daniela Bianchi) para que se haga pasar por defectora de los rusos. Romanova es una muchacha muy virginal (en el sentido literal de la palabra), quién deberá convencer que, revisando archivos secretos, ha visto la foto de 007, y se ha enamorado de él simplemente por la imagen. Su condición para desertar: que Bond venga personalmente a ayudarla en el escape. El cebo: que ella se llevará una máquina decodificadora utilizada por los espías rusos llamada Lektor. Romanova es enterada de la mitad del plan (no sabe que Klebb trabaja para SPECTRE, ni que realmente va a robar la máquina – un premio extra para Blofeld -). Y es adoctrinada por Klebb, bajo su mirada lasciva.
Acá el lesbianismo de Klebb es apenas sugerido, cosa que es más gráfica en la novela. De hecho,el libro se divide como si fuera dos relatos: el complot y el desarrollo de la fuga con Bond. El guión los mezcla desde un principio, con la idea de que el público no tenga que esperar 45 minutos para ver a 007 en pantalla. Esto sacrifica algunos detalles realmente interesantes, como es el enrolamiento del asesino sictótico Red Grant bajo las órdenes de los rusos, y su compulsividad por matar, especialmente según las fases de la luna.
Mientras el cebo está puesto, Klebb selecciona al mencionado Grant (otra siniestra interpretación, esta vez a cargo de Robert Shaw, quien se reencontraría con Connery en la extraña Robin y Marian), quien deberá despachar a 007 (y a la chica), en medio de la fuga. La secuencia de la prueba de Grant (Klebb lo golpea con una piña americana en el estómago y él permanece inmutable), es un clásico.
Obviamente, el servicio secreto de su Majestad desconfía, pero la carnada es muy tentadora. Bond es enviado a la misión, previo de que Q le entregue los primeros gadgets de la serie (el rifle desarmable, la valija con las monedas de oro y un cuchillo, parodiados en Our Man Flint y homenajeados en OHMSS).
El contacto será en Estambul,donde se encuentra a cargo de la sección local el inefable Kerim Bey (carismática actuación de Armendáriz). De allí a la fuga propiamente dicha hay mucho turismo; paisajes y costumbres locales desfilan por la pantalla, amenizado por la creciente amistad de Bond y Bey.
Lamentablemente debido a la extensión del film, el guión no puede extenderse tanto sobre Kerim, cosa que sí hace la novela, ya que es un personaje muy rico. Más estafador que agente secreto, rodeado de montones de sus hijos que también trabajan en el servicio secreto (“la sangre de uno es la mejor seguridad en tiempos de traición”), mujeriego hasta el hartazgo, bon vivant, y que mantiene una relación pintoresca con sus enemigos, los rusos. Estambul es como el borde del mundo, ambas facciones están cara a cara, y Bey mantiene un vínculo de intercambio / cordial competencia con los rusos, a la vez que las sabe todas, e inventa sobre la marcha montones de tretas para espiarlos a pesar de sus escasos recursos. Este hombre de múltiples facetas es inspirador, en cierta manera, del personaje de Kristatos que aparece en Solo Para Sus Ojos.
Tenemos espionaje de la embajada rusa a través de canales subterráneos secretos. Hay un atentado en el medio, del cual Bey se salva milagrosamente. Este se vengará en otra clásica escena de porno italiano, la de Bey como francotirador, escudado en Bond, y despachando al asesino que se escapa por la boca del afiche gigante de Anita Ekberg. Acotación al margen: chivo de Saltzman – Broccoli, ya que la película de dicho afiche (Call Me Bwana) era producida por ellos. La novela,en cambio, ponía la imagen gigante de Marilyn Monroe.Vean fotos de esta escena en ésta misma página.
También tenemos turismo del otro, con Bond asistiendo a una pelea de gitanas en un campamento, luchando por pasar la noche con él. Una escena intensa, descripta en el libro con lujo de detalles, y que increíblemente,en las copias de video que circulan está directamente omitida (algún día hablaremos de estas barbaridades, que pasa tambien con OHMSS y otras películas Bond, donde escenas cruciales desaparecen por arte de magia).
Por último, el Lektor es robado, al ritmo del brillante tema 007 de Barry, que hace su aparición triunfal aquí (la música es más intensa que la acción que se ve en pantalla), y que será repetido en Thunderball, You Only…, Diamonds, y, extrañamente, en la era Moore en Moonraker.
Segunda parte: la fuga.
La acción se traslada al Orient Express. Romanova y Bond ya se han hecho viejos conocidos (je!), tienen el Lektor y son acompañados por Bey y uno de los hijos. Bey fallece en una lucha con un asesino desconocido, lo que deja vía libre a que, en la próxima estación, suba Red Grant y se haga pasar por agente de reemplazo.
Escena nunca entendida: Bond descubre que Grant es impostor porque pide vino tinto con el pescado (una costumbre rusa ?). Mientras Romanova es dopada, Grant se revela a Bond, y se dispone a matarlo (primero con un arma y después, a ahorcarlo con el clásico reloj con cuerda de acero desplegable). 007 lo engaña con las monedas de la valija, lo que nos da pie para asistir a una de las más feroces escenas de acción antes vistas. Si Connery hizo famoso a Bond, fué precisamente porque sus peleas eran brillantes, salvajes y violentas en extremo, cosa que ningún Bond posterior (apenas Brosnan y brevemente Lazenby) pudo ni remotamente rozar.
Lo que sigue, es un par de escenas emparchadas (la persecución de las lanchas, el atentado desde el helicóptero, tomado de Intriga Internacional), que no tienen nada que ver con el libro y quedan algo descolgadas con el desarrollo del film, en un intento de mostrar las secuencias de acción que escasearon hasta los 90 minutos de la película. No son malas, pero el tono del relato las hace ver, cuando menos, como fuera de lugar. Sirven a efectos de que, en las previews exhibidas en los cines, Desde Rusia… parezca una película de acción que no lo es. En realidad, es un buen Thriller que no necesita persecuciones.
Por último, el enfrentamiento final con Klebb, y otro incunable como es el zapato con puntera de acero envenenada. Final romántico, con la chica y Bond en una góndola veneciana mientras Matt Monroe nos deleita con su voz.
La carencia del Grand Finale como nos acostumbrará 007 en sus próximas peliculas (o como exhibió Dr. No), es compensada ampliamente por los duelos con Grant y Klebb. Seguimos estando en la prehistoria de Bond, pero esta película ya contiene elementos más modernos. Los personajes son realmente carismáticos, la música es brillante, los climas están conseguidos. Pero si les gustó la película, les sugiero que lean el libro, que es aún más enriquecedor, y que se explaya en miles de detalles jugosos de personajes aún más interesantes.